PROTECCIÓN Y AFINADO DEL HORMIGÓN

sellados, teñidos y pátinas

 

El hormigón visto es una de las tendencias más marcadas en la arquitectura actual. Como todos los materiales, principalmente en los exteriores el hormigón sufre del desgaste de las inclemencias del tiempo, es una fuente de sales y  filtraciones por capilaridad.

 

Sigue siendo no obstante uno de los materiales que mejor resisten a la intemperie, pero en la mayoría de las ocasiones el hormigón adolece de imperfecciones del moldaje o desmoldaje; líneas irregulares, terminaciones bastas, porosidad... Todos estos fallos no son aceptables en una buena edificación y suelen traer problemas, por lo que se protegen y "maquillan" para darle un afinado estético. 

En la mayoría de las ocasiones los productos utilizados no cohesionan y tienen una resistencia al exterior mucho menor. A menudo, en vez de ayudar a la conservación del paramento lo comprometen a largo plazo.

 

Nosotros recomendamos el trabajo con cargas minerales y la protección con silicatos, evitando los ligantes orgánicos.

 

El silicato potásico, ligante de las pinturas de silicato

Natural, mineral y con un principio de adherencia genial

 

El ligante es el componente más importante y determinante para la calidad de una pintura. Aglutina los distintos ingredientes entre sí y sobre todo asegura la adherencia de la pintura al soporte. Existen ligantes inorgánicos (minerales) y orgánicos.

 

Los ligantes inorgánicos se obtienen a partir de materias primas minerales. El ligante mineral más duradero en pinturas es el silicato potásico.

 

Los ligantes minerales reaccionan químicamente con el soporte. El principio de la técnica de silicato se basa en el proceso de silicatización del ligante con el soporte, un proceso en el que el ligante de silicato potásico reacciona químicamente con el soporte mineral. De esta forma, se crea una unión firme e indisoluble entre la pintura y su sustrato (revoco, piedra natural, hormigón, etc.).